Al iniciar este bloque, lo primero que hay que hacer es
definir lo que es la literatura folclórica, entendida como una forma de contar
cuentos, pero estos no están enfocados principalmente a los niños, sino que en
la mayoría de las ocasiones han sufrido modificaciones y adaptaciones, como es
el caso de los cuentos tradicionales como Blancanieves, La bella y la bestia o
La cenicienta, o como han hecho con las películas Disney, que personalmente me
ha parecido una gran novedad porque no sabía que habían sido adaptadas para los
niños, sino que pensaba que el creados de Disney las había creado así desde el
principio.
Como ya he mencionado, los textos folclóricos tienen una
tendencia tradicional, es decir, que vienen de lejos y son muy antiguos, pero
además son populares, porque son muy conocidos, principalmente por las personas
de la época.
Estos textos folclóricos presentan una serie de condiciones
que las caracteriza, entre las que destacan:
·
Son textos que no tienen autor, puesto que son
de tradición cultural y su autoría se ha perdido a lo largo de los años.
·
Son textos que tienen múltiples versiones, ya
que cada persona lo contaba de forma diferente.
·
Tiene un origen desconocido, por lo que no hay
versiones originales.
·
Son textos populares, es decir, contados por el
pueblo.
·
Se transmiten de forma oral, tanto horizontal
como verticalmente, es decir, tanto entre las personas de pueblo como de
generación en generación.
·
Estos textos no son infantiles, sino familiares.
Se transmitían de forma oral entre las familias a modo de diversión.
·
Reflejan las épocas por las que pasaron. No son
cuentos machistas, sino que reflejan la época en la que se cuenta.
·
Reflejan los sueños y deseos del pueblo.
·
Reflejan también la sabiduría popular.
·
No tienen, en general, una moraleja explícita,
sino que tienen multitud de enseñanzas para todos (tanto padres como hijos),
excepto las fábulas.
Por otro lado, habría que hablar sobre los diferentes
géneros que existen dentro de los textos folclóricos.
·
Teatro folclórico: no estaban escritos, sino que
las personas del pueblo tenían que memorizarlo y representarlo de memoria.
Estos papeles se pasaban de padres a hijos, es decir, tiene una transmisión
vertical.
En cuanto a los temas de las
representaciones eran fundamentalmente de tipo religioso o profano.
Hoy en día sólo existe un tipo de
manifestación infantil, los llamados “títeres de cachiporra”, que son
representaciones orales sencillas dirigidas a los niños pequeños en las que la
temática siempre lleva el mismo orden: el protagonista quiere conseguir algo,
el malo se lo quita, y finalmente el protagonista lo consigue.
·
Poesía folclórica: está ligada a la música y al
movimiento. Ente ellas destacan: las nanas, las canciones infantiles, el corro,
la comba, las palmas… Son canciones
infantiles que, cuando se le quita la representación, lo que queda es poesía.
En muchas ocasiones, la poesía folclórica no es muy apropiada para los niños,
como se observa en el caso de “Don Federico mató a su mujer….”o “Soy capitán,
de un barco inglés, y en cada puerto tengo una mujer….”.
·
Prosa folclórica: se trata de relatos breves
transmitidos de forma oral. Hoy en día es el género que más ejemplares ofrece.
Propp nos ofreció una clasificación de los mismos:
o
Mitos: en sus textos encontramos a dioses o
héroes de la antigüedad. Todas estas historias eran de temática religiosa y
tenían un carácter moralizador.
o
Cuentos de animales: diferenciando entre
fábulas, en las que los animales representan los vicios y las virtudes (las zorras
representan la astucia, los carneros la cabezonería…). Las fábulas siempre
tienen una moraleja. Por otro lado encontramos los cuentos de animales, en los
que los animales representan a las personas y sus roles (los siete
cabritillos).
o
Cuentos de hadas: los personajes son mágicos,
como las hadas, los gnomos, los duendes… Sabemos que estamos en este tipo de
cuentos cuando un animal habla, puesto que esto es imposible, así que ya es
algo mágico y pertenece a esta clasificación.
o
Cuentos de fórmula: son cuentos acumulativos en
los que es imprescindible aprenderse una parte del cuento o el cuento entero de
memoria. Es el caso de la ratita presumida, o el cuento de los dedos y el
huevo.
Por otra parte, para conocer bien el significado de
adaptación, hay que explicar la diferencia que existe entre adaptación y
versión.
Nos referimos a una versión, cuando se recogen cambios sin
una intención concreta, es decir, surge por sí sola. Estos son transmitidos
oralmente, por lo que han podido surgir cambios al olvidarse una parte o
modificar otras. En cambio, cuando hablamos de adaptación nos estamos
refiriendo a los cambios producidos con una intención concreta de cambiar algo
de la historia.
Una vez sabido esto, nos adentramos en los más famosos
recopiladores y adaptadores, que aparecen en el siglo XVI con los romances, que
son semifolclóricos porque eran representados por gente culta que los oían y
los contaban. Entre ellos destacan: los hermanos Grimm, Perrault, Andersen y
Böhl. Todos ellos eran recopiladores, pero ninguno escribía literatura
infantil.
·
Perrault: era quien le contaba las historias al
rey Sol y toda su corte. Su obra era paraliteraria y no estaba dirigida a los
niños. Su principal función era recopilar cuentos y adaptarlos para moralizar a
los adultos, en especial a la corte real. Todas sus adaptaciones recogen, al
final, una moraleja. Uno de sus cuentos es el conocido “Cuentos de mamá Oca” en
el que se incluyen cuentos como La Cenicienta, La Bella durmiente del bosque,
Caperucita roja…
·
Los hermanos Grimm: Durante el siglo XIX surge
en Alemania el Romanticismo, caracterizado por el nacionalismo donde las
tradiciones culturales empezaron a tener relevancia. Los hermanos Grimm eran
recopiladores y adaptadores influidos por este movimiento. Todos sus cuentos
siguen el esquema de Propp en el que el protagonista tiene que pasar por una
serie de pruebas para llegar a la edad adulta. Al cabo de los años, una
editorial les propuso recopilar todos sus cuentos folclóricos para que no se
perdieran a lo largo del tiempo, y los llamaron “Cuentos para la infancia y el
hogar”. La editorial, al ver la demanda de los niños, les pidió que eliminaran
tanta violencia en sus relatos y los adaptasen para los niños.
·
Cecilia Böhl de Faber: también conocida como
Fernán Caballero recogió varios textos folclóricos no sólo españoles sino
también europeos y los agrupó en “Cuentos Folclóricos Infantiles” aunque
también publicó textos en periódicos y revistas.
A partir de este momento aparece
el Realismo, donde la sociedad se empezó a interesar en los problemas que
surgían a su alrededor y que les afectaban. En la mayoría de los textos
aparecen personas desfavorecidas.
·
Andersen: Escritor danés de la segunda mitad del
siglo XIX. Era apreciado y querido por todo el mundo y vivió gracias a la
escritura. En su honor, se esculpió la estatua de La Sirenita (uno de sus
personajes) mientras él seguía vivo. Andersen quería ser famoso por su teatro,
pero acabó siendo famoso gracias a sus cuentos breves. Entre sus cuentos
encontramos dos tipos: cuentos de autor y cuentos folclóricos.
o
Los cuentos de autor: son cuentos escritos por
él y reflejan la sociedad en la que vive. Entre sus cuentos más famosos
destacan: “La pequeña vendedora de fósforos” o “la cerillera”, “el soldadito de
plomo” y “el patito feo”.
o
Los cuentos folclóricos: son cuentos que tuvo
que adaptar a su gusto como por ejemplo “La reina de las nieves” o “la
sirenita”.
En España también encontramos grandes recopiladores y
adaptadores como Calleja o Padre Coloma.
·
Calleja: publicó una gran cantidad de cuentos
infantiles. Gracias a él, los niños españoles pudieron conocer a Andersen o a
los hermanos Grimm.
·
Padre Coloma: publicó cuentos infantiles sacados
de la tradición y del folclore español. Se encargaba de recoger historias y
adaptarlas al catolicismo con el fin de conseguir moralizar a sus lectores.
Entre sus cuentos aparecen recogidos los personajes de “la virgen María” o “el Ángel
de la guarda”. También es el autor de “el Ratoncito Pérez”.
Por otra parte, debemos saber que toda la literatura tiene
carácter simbólico y sigue un recorrido.
Los textos folclóricos, según Propp están destinados
especialmente para la gente más adulta, adolescente, que se encuentra en un
lugar familiar y que tiene que salir y madurar para lograr formar un nuevo hogar
familiar. Durante ese viaje iniciático, se cruza con gente que le ayuda, le
protege o le anima. También es el momento en el que tiene que tomar decisiones
por sí sola, tiene que superar una serie de pruebas y madurar para lograr ser
adulta y formar un nuevo núcleo familiar.
En este viaje aparecen dos tipos de personajes. Los
oponentes, que no son del todo negativos sino que le da la oportunidad de
madurar; y los ayudantes, que son personajes, situaciones u objetos imaginarios
que realizan el mismo rol que hubiera hecho la persona real y que nos guían.
Por otra parte encontramos los dones, que son los objetos
que alguien da al protagonista en la historia para ayudarle a madurar. Cuando
estos dones son inmateriales pueden ser tanto positivos como negativos.
El final de este bloque trata sobre cómo hacer una buena
adaptación, y para ello es imprescindible respetar el viaje iniciático, los
roles de los ayudantes y los oponentes a pesar de que los podamos cambiar, el
tipo de roles (son valientes, afectivos…), los dones, respetar el final del
cuento y no hacer adaptaciones de adaptaciones.
En conclusión, este bloque me ha parecido muy interesante,
porque no tenía ni idea de todos los autores recopiladores de los cuentos
tradicionales ni que los cuentos que yo conocía como los de las películas de
Disney son cuentos adaptados y que en su versión original son diferentes.
Por otro lado, con la búsqueda de las webs podré localizar
una gran cantidad de cuentos en versiones fiables, como los de los hermanos
Grimm, Perrault o Andersen que podré contar a mis alumnos adaptándolos para
contárselos puesto que no son infantiles. La verdad es que no tenía mucha idea
de la cantidad de cuentos que existen, ni de todos los que los grandes
recopiladores y adaptadores han publicado, así que me parece interesante
leerlos para adaptarlos y contárselos a mis alumnos, ya que creo que les
resultará emocionante. También, gracias a los conocimientos que he adquirido
con este bloque, sabré cómo realizar representaciones con ellos a través de los
títeres de cachiporra y podré realizar actividades con ellos como cantar
canciones populares infantiles, jugar al corro o a la comba, puesto que así también
aprenderán sobre la poesía folclórica.
También me ha gustado mucho hacer la adaptación de un
cuento, porque me parece algo que me viene muy bien para mi futura profesión
como maestra, puesto que no todos los cuentos están bien adaptados para los
alumnos.
Muy bien.
ResponderEliminarQueda escasa la poesía y me ha matado la última frase: "puesto que no todos los cuentos están bien adaptados para los alumnos". NINGUNO es infantil así que NINGUNO estará bien adaptado para tus alumnos... a no ser que me digas que buscarás buenas adaptaciones que incluyan os criterios utilizados.