sábado, 1 de junio de 2013

Reflexión II



Al iniciar este bloque, lo primero que hay que hacer es definir lo que es la literatura folclórica, entendida como una forma de contar cuentos, pero estos no están enfocados principalmente a los niños, sino que en la mayoría de las ocasiones han sufrido modificaciones y adaptaciones, como es el caso de los cuentos tradicionales como Blancanieves, La bella y la bestia o La cenicienta, o como han hecho con las películas Disney, que personalmente me ha parecido una gran novedad porque no sabía que habían sido adaptadas para los niños, sino que pensaba que el creados de Disney las había creado así desde el principio.
Como ya he mencionado, los textos folclóricos tienen una tendencia tradicional, es decir, que vienen de lejos y son muy antiguos, pero además son populares, porque son muy conocidos, principalmente por las personas de la época.
Estos textos folclóricos presentan una serie de condiciones que las caracteriza, entre las que destacan:
·         Son textos que no tienen autor, puesto que son de tradición cultural y su autoría se ha perdido a lo largo de los años.
·         Son textos que tienen múltiples versiones, ya que cada persona lo contaba de forma diferente.
·         Tiene un origen desconocido, por lo que no hay versiones originales.
·         Son textos populares, es decir, contados por el pueblo.
·         Se transmiten de forma oral, tanto horizontal como verticalmente, es decir, tanto entre las personas de pueblo como de generación en generación.
·         Estos textos no son infantiles, sino familiares. Se transmitían de forma oral entre las familias a modo de diversión.
·         Reflejan las épocas por las que pasaron. No son cuentos machistas, sino que reflejan la época en la que se cuenta.
·         Reflejan los sueños y deseos del pueblo.
·         Reflejan también la sabiduría popular.
·         No tienen, en general, una moraleja explícita, sino que tienen multitud de enseñanzas para todos (tanto padres como hijos), excepto las fábulas.

Por otro lado, habría que hablar sobre los diferentes géneros que existen dentro de los textos folclóricos.
·         Teatro folclórico: no estaban escritos, sino que las personas del pueblo tenían que memorizarlo y representarlo de memoria. Estos papeles se pasaban de padres a hijos, es decir, tiene una transmisión vertical.
En cuanto a los temas de las representaciones eran fundamentalmente de tipo religioso o profano.
Hoy en día sólo existe un tipo de manifestación infantil, los llamados “títeres de cachiporra”, que son representaciones orales sencillas dirigidas a los niños pequeños en las que la temática siempre lleva el mismo orden: el protagonista quiere conseguir algo, el malo se lo quita, y finalmente el protagonista lo consigue.

·         Poesía folclórica: está ligada a la música y al movimiento. Ente ellas destacan: las nanas, las canciones infantiles, el corro, la comba, las palmas…  Son canciones infantiles que, cuando se le quita la representación, lo que queda es poesía. En muchas ocasiones, la poesía folclórica no es muy apropiada para los niños, como se observa en el caso de “Don Federico mató a su mujer….”o “Soy capitán, de un barco inglés, y en cada puerto tengo una mujer….”.

·         Prosa folclórica: se trata de relatos breves transmitidos de forma oral. Hoy en día es el género que más ejemplares ofrece. Propp nos ofreció una clasificación de los mismos:

o   Mitos: en sus textos encontramos a dioses o héroes de la antigüedad. Todas estas historias eran de temática religiosa y tenían un carácter moralizador.

o   Cuentos de animales: diferenciando entre fábulas, en las que los animales representan los vicios y las virtudes (las zorras representan la astucia, los carneros la cabezonería…). Las fábulas siempre tienen una moraleja. Por otro lado encontramos los cuentos de animales, en los que los animales representan a las personas y sus roles (los siete cabritillos).

o   Cuentos de hadas: los personajes son mágicos, como las hadas, los gnomos, los duendes… Sabemos que estamos en este tipo de cuentos cuando un animal habla, puesto que esto es imposible, así que ya es algo mágico y pertenece a esta clasificación.

o   Cuentos de fórmula: son cuentos acumulativos en los que es imprescindible aprenderse una parte del cuento o el cuento entero de memoria. Es el caso de la ratita presumida, o el cuento de los dedos y el huevo.

Por otra parte, para conocer bien el significado de adaptación, hay que explicar la diferencia que existe entre adaptación y versión.
Nos referimos a una versión, cuando se recogen cambios sin una intención concreta, es decir, surge por sí sola. Estos son transmitidos oralmente, por lo que han podido surgir cambios al olvidarse una parte o modificar otras. En cambio, cuando hablamos de adaptación nos estamos refiriendo a los cambios producidos con una intención concreta de cambiar algo de la historia.
Una vez sabido esto, nos adentramos en los más famosos recopiladores y adaptadores, que aparecen en el siglo XVI con los romances, que son semifolclóricos porque eran representados por gente culta que los oían y los contaban. Entre ellos destacan: los hermanos Grimm, Perrault, Andersen y Böhl. Todos ellos eran recopiladores, pero ninguno escribía literatura infantil.
·         Perrault: era quien le contaba las historias al rey Sol y toda su corte. Su obra era paraliteraria y no estaba dirigida a los niños. Su principal función era recopilar cuentos y adaptarlos para moralizar a los adultos, en especial a la corte real. Todas sus adaptaciones recogen, al final, una moraleja. Uno de sus cuentos es el conocido “Cuentos de mamá Oca” en el que se incluyen cuentos como La Cenicienta, La Bella durmiente del bosque, Caperucita roja…

·         Los hermanos Grimm: Durante el siglo XIX surge en Alemania el Romanticismo, caracterizado por el nacionalismo donde las tradiciones culturales empezaron a tener relevancia. Los hermanos Grimm eran recopiladores y adaptadores influidos por este movimiento. Todos sus cuentos siguen el esquema de Propp en el que el protagonista tiene que pasar por una serie de pruebas para llegar a la edad adulta. Al cabo de los años, una editorial les propuso recopilar todos sus cuentos folclóricos para que no se perdieran a lo largo del tiempo, y los llamaron “Cuentos para la infancia y el hogar”. La editorial, al ver la demanda de los niños, les pidió que eliminaran tanta violencia en sus relatos y los adaptasen para los niños.

·         Cecilia Böhl de Faber: también conocida como Fernán Caballero recogió varios textos folclóricos no sólo españoles sino también europeos y los agrupó en “Cuentos Folclóricos Infantiles” aunque también publicó textos en periódicos y revistas.

A partir de este momento aparece el Realismo, donde la sociedad se empezó a interesar en los problemas que surgían a su alrededor y que les afectaban. En la mayoría de los textos aparecen personas desfavorecidas.
·         Andersen: Escritor danés de la segunda mitad del siglo XIX. Era apreciado y querido por todo el mundo y vivió gracias a la escritura. En su honor, se esculpió la estatua de La Sirenita (uno de sus personajes) mientras él seguía vivo. Andersen quería ser famoso por su teatro, pero acabó siendo famoso gracias a sus cuentos breves. Entre sus cuentos encontramos dos tipos: cuentos de autor y cuentos folclóricos.
o   Los cuentos de autor: son cuentos escritos por él y reflejan la sociedad en la que vive. Entre sus cuentos más famosos destacan: “La pequeña vendedora de fósforos” o “la cerillera”, “el soldadito de plomo” y “el patito feo”.
o   Los cuentos folclóricos: son cuentos que tuvo que adaptar a su gusto como por ejemplo “La reina de las nieves” o “la sirenita”.

En España también encontramos grandes recopiladores y adaptadores como Calleja o Padre Coloma.
·         Calleja: publicó una gran cantidad de cuentos infantiles. Gracias a él, los niños españoles pudieron conocer a Andersen o a los hermanos Grimm.

·         Padre Coloma: publicó cuentos infantiles sacados de la tradición y del folclore español. Se encargaba de recoger historias y adaptarlas al catolicismo con el fin de conseguir moralizar a sus lectores. Entre sus cuentos aparecen recogidos los personajes de “la virgen María” o “el Ángel de la guarda”. También es el autor de “el Ratoncito Pérez”.
Por otra parte, debemos saber que toda la literatura tiene carácter simbólico y sigue un recorrido.
Los textos folclóricos, según Propp están destinados especialmente para la gente más adulta, adolescente, que se encuentra en un lugar familiar y que tiene que salir y madurar para lograr formar un nuevo hogar familiar. Durante ese viaje iniciático, se cruza con gente que le ayuda, le protege o le anima. También es el momento en el que tiene que tomar decisiones por sí sola, tiene que superar una serie de pruebas y madurar para lograr ser adulta y formar un nuevo núcleo familiar.
En este viaje aparecen dos tipos de personajes. Los oponentes, que no son del todo negativos sino que le da la oportunidad de madurar; y los ayudantes, que son personajes, situaciones u objetos imaginarios que realizan el mismo rol que hubiera hecho la persona real y que nos guían.
Por otra parte encontramos los dones, que son los objetos que alguien da al protagonista en la historia para ayudarle a madurar. Cuando estos dones son inmateriales pueden ser tanto positivos como negativos.
El final de este bloque trata sobre cómo hacer una buena adaptación, y para ello es imprescindible respetar el viaje iniciático, los roles de los ayudantes y los oponentes a pesar de que los podamos cambiar, el tipo de roles (son valientes, afectivos…), los dones, respetar el final del cuento y no hacer adaptaciones de adaptaciones.

En conclusión, este bloque me ha parecido muy interesante, porque no tenía ni idea de todos los autores recopiladores de los cuentos tradicionales ni que los cuentos que yo conocía como los de las películas de Disney son cuentos adaptados y que en su versión original son diferentes.
Por otro lado, con la búsqueda de las webs podré localizar una gran cantidad de cuentos en versiones fiables, como los de los hermanos Grimm, Perrault o Andersen que podré contar a mis alumnos adaptándolos para contárselos puesto que no son infantiles. La verdad es que no tenía mucha idea de la cantidad de cuentos que existen, ni de todos los que los grandes recopiladores y adaptadores han publicado, así que me parece interesante leerlos para adaptarlos y contárselos a mis alumnos, ya que creo que les resultará emocionante. También, gracias a los conocimientos que he adquirido con este bloque, sabré cómo realizar representaciones con ellos a través de los títeres de cachiporra y podré realizar actividades con ellos como cantar canciones populares infantiles, jugar al corro o a la comba, puesto que así también aprenderán sobre la poesía folclórica.
También me ha gustado mucho hacer la adaptación de un cuento, porque me parece algo que me viene muy bien para mi futura profesión como maestra, puesto que no todos los cuentos están bien adaptados para los alumnos.

1 comentario:

  1. Muy bien.

    Queda escasa la poesía y me ha matado la última frase: "puesto que no todos los cuentos están bien adaptados para los alumnos". NINGUNO es infantil así que NINGUNO estará bien adaptado para tus alumnos... a no ser que me digas que buscarás buenas adaptaciones que incluyan os criterios utilizados.

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